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Luz en el Sendero, Parte 1 – REGLA 04.

Ambition

LUZ EN EL SENDERO – Mabel Collins (1885)

 

Parte 1.

Regla 4.  Trabaja como trabajan los que son ambiciosos. Respeta la vida como lo hacen los que la desean. Sé feliz como lo son los que viven por la felicidad.

Busca en tu corazón la raíz del mal y arráncala. Esta raíz vive en el corazón del discípulo fervoroso lo mismo que en el hombre de deseos. Solamente el fuerte puede destruirla. El débil tiene que esperar su crecimiento, su fructificación y su muerte.

Es ésta una planta que vive y se desarrolla a través de las edades. Florece cuando el hombre ha acumulado en sí mismo existencias innumerables. El que quiera entrar en la senda del poder, debe arrancarla de su corazón. Y entonces del corazón brotará sangre, y la vida toda del hombre parecerá desvanecerse por completo.
Hay que sufrir esta prueba; puede presentarse desde el primer peldaño de la peligrosa escala que al sendero de vida conduce: puede no venir hasta lo último. Pero acuérdate, ¡oh, discípulo!, que tienes que pasar por esta prueba, y refuerza las energías de tu alma para tal empresa.
No vivas en lo presente ni en lo futuro, sino en lo eterno. Allí no puede florecer esta hierba gigantesca: esta mancha de la existencia la borra la atmósfera misma del pensamiento eterno.

Comentario:

La discípula debe cultivar la capacidad de trabajo con gran eficacia y profesionalidad, actuando como una ejecutiva de los designios de su propia Alma. Pero el factor motivador de tal capacidad no se centra en la ambición por los frutos de su trabajo, sino en el deleite sentido al ser un canal por el cual fluyen energías que trascienden el limitado mundo egocéntrico, y la transforman en agente impactante arrollador del proceso evolutivo planetario.
El respeto hacia la vida no está limitado a una consideración emocional basada en el apego, sino a la comprensión de que el propósito básico de toda existencia es expresar lo que esotéricamente se llama la Gloria del Uno.
Sin duda que tal punto de vista tiene como base los primeros atisbos de la conciencia de inmortalidad, fruto del alineamiento entre la mente concreta y la abstracta, como primer canal de la percepción divina.
Los que viven para la felicidad personal están destinados a los infortunios cambiantes de los pares de opuestos, ya que la felicidad personal se centra en el esfuerzo de satisfacer las incesantes demandas de las fuerzas elementales contradictorias que componen los distintos cuerpos.
La discípula centra su atención en la ‘siempre renovada alegría’, percibida en los estados de superconciencia y trasladados como potencia creadora en la transformación de su entorno por medio del Servicio.
La raíz última de todos los males radica en la ignorante conciencia de separatividad, la cual hace que la persona mundana se centre en el mantenimiento de un estado confortable para los elementales que componen su personalidad, en contraposición a la percepción dinámica de las energía transpersonales que fluyen no solamente en todos los seres, sino de todos los seres hacia todos los seres, creando así una verdadera fraternidad energética basada en el intercambio común de un estado de conciencia superior, del cual la persona mundana no se percata.
La destrucción de la separatividad se da al utilizar creativamente las energías transpersonales experimentadas como bienaventuranza, en la vida de servicio intenso hacia el mundo.
La destrucción de la separatividad solo puede efectuarla por medio de la aplicación amorosa del poder divino de la Voluntad. Hasta entonces el camino de la saciedad es la única escuela viable de aprendizaje, es el ‘vestíbulo de la tristeza’, tal como se lee en el libro “la Voz del Silencio”. En la medida en que predomina la vivencia de la inclusividad vemos como el poder tiránico de las fuerzas elementales personales mengua, mientras que el foco de interés se traslada hacia la utilización servicial de los mejores recursos interiores, contactados en la superconciencia, transformando la persona mundana, en una Iniciada de Corazón Compasivo.
Dado que el proceso evolutivo, en lo que se refiere a estados de conciencia inclusivistas, es ineludible, vemos en el enfoque técnico esotérico de la Iniciación, como cualificador transpersonal del individuo, una prueba de la inevitabilidad de la destrucción de la conciencia personalista separativa.

Esta forma de vida superior, característica de aquellos que de manera práctica experimentan en el laboratorio alquímico de su propio ser, transmutando los metales inferiores de su personalidad en la ‘piedra filosofal’ transpersonal, libera a la discípula de la conciencia de los pares de opuestos, afianzándola crecientemente en la superconciencia, permitiéndole los primeros atisbos de estados de vivencia que solo pueden ser definidos como “experiencias del eterno”.

 

Filosofía

Profundizamos en la Antigua Ciencia Solar, el Yoga de Síntesis, aplicada al desarrollo y servicio de los Iniciados de la Sabiduría Eterna, desentrañando aspectos prácticos de los más antiguos escritos esotéricos.

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